Camino San Luis

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Entrevista a Mario Lange, artista plástico, reconocido por sus intervenciones en distintos puntos de San Luis, quien desarrolla su actividad en el taller de Estancia Grande, visitado por cientos de turistas. Desde el 7 de septiembre, en el Museo Histórico de San Luis (MUHSAL), expone parte de su obra en la muestra “Mario llega al Centro”. La obra de Lange es tan inmensa como simple, y en cada trabajo transmite una gran pasión, que aporta color y creatividad a la Provincia.

 

CC: -Hola Mario. Contanos dónde se encuentra tu Taller, al que concurren habitualmente niños de diversas escuelas.

ML: -El taller está en Estancia Grande, y el horario es de 9 a 20; tengo un ritmo de trabajo de trece horas diarias, ya que recibimos muchas visitas de turistas que realizan un recorrido por este espacio cultural. Contamos con más de cuatrocientos trabajos para exponer.

 

 

CC: -¿En qué consiste la muestra que se expone actualmente en el Museo Histórico de San Luis?

ML: –Mario llega al Centro” es una muestra de parte de mi obra. Se inauguró el 7 de septiembre pasado en el Museo Histórico de San Luis (MUHSAL), y permanecerá hasta el 15 de octubre de 2017.

 

CC: -¿De qué se trata el proyecto “Pinta bien, pinta San Luis”?

ML: –En San Luis cuento con el apoyo del Gobierno local para trabajar e intervenir sobre la Obra Pública, como por ejemplo pintar escuelas o talleres. Durante el año me acompañan cientos de chicos en el marco del programa “Pinta Bien, pinta San Luis”, concebido para embellecer la ciudad. Me encanta concebir ideas y plasmarlas con la libertad que me da el Gobernador Alberto Rodríguez Saá. Cuando llego a un lugar, no llevo nada pensado: observo el entorno y… ¡manos a la obra! No me exigen un bosquejo, una prueba piloto ni nada parecido. Es una colaboración mutua, basada en el aporte desinteresado de ambas partes. Lo que me piden desde las instituciones educativas, lo hago, llevo el arte a todos lados. La idea es que nuestros niños tengan contacto con su “artista interior”. El año pasado hicimos una pintada de 700 m, a la que se sumaron 5400 chicos. Esa tela está en mi taller, y la cortamos cada metro cincuenta; el motivo es intervenido nuevamente, y le damos luego el proceso de mis obras, de excelente calidad. O sea que la obra entra “en bruto” al taller, y sale rumbo a las escuelas terminada, como cuadro de un metro cincuenta.

 

CC: -¿Quién elige los edificios o espacios a intervenir?

ML: -Muchos los elijo yo. Se me ocurre un lugar para intervenir sin condicionamientos, y “operamos”. No tengo restricción a nivel de diseño tampoco. Además, pinto hospitales donde se encuentran enfermos crónicos, que necesitan un espacio amigable por sus largas estadías. Trato de hacer una pintura “plana”, para que quienes estén interesados puedan hacer su aporte, en un rango etario que va desde los tres a los ochenta años. En el MUHSAL voy a exponer, en noviembre, parte de mi obra abstracta, desconocida para el gran público. Consiste en veinte cuadros de gran tamaño (2,50 m por 2 m).

 

CC: -¿Dónde naciste Mario? ¿Imaginabas esta vida de creación y colores?

ML: -Nací en Entre Ríos, y a los diez años llegué a San Luis. Fui un niño que conoció la extrema pobreza, ya que mi padre era ayudante de albañil y ganaba muy poco. Vivíamos de la caza y de la pesca, a orillas del Paraná. Salía en la mañana, muy temprano, y corría casi 15 km por día, cazando liebres con gomera. Para los doce años, ya era un entrenado atleta: en marzo de 1983 gané mi primer carrera, y en septiembre del mismo año batí un récord argentino. Ese hecho posibilitó mi ingreso a la selección de atletismo. Viajé por todos lados, conocí a mucha gente interesante, y gané medallas que me enorgullecieron tanto como a mi familia. Por la difícil situación económica que atravesábamos, a los diecinueve años debí abandonar el deporte, que me abría la posibilidad de una vida nueva. Mi papá ya no podía “bancarme” en Buenos Aires, por lo que dejé el atletismo para trabajar con él como ayudante de albañilería.

 

CC: -Quizá la filosofía propia del deportista te ayudó a no bajar los brazos…

ML: -Así es. Siempre fui muy estructurado, cuando tengo un objetivo, hacia eso voy. A las seis de la mañana me despierto y a las siete ya estoy en mi taller. A los veintiún años inicié mi primera empresa constructora y, con el tiempo, llevé adelante la obra del Parque de las Naciones de la ciudad de San Luis. El tiempo pasó, a los treinta y cinco años comencé a construir casas, y me di cuenta de que me gustaba pintar. La venta de casas y cuadros se fue volviendo más asidua y poco a poco fue ingresando de lleno en el mundo del arte. A los cuarenta y cinco años, por consejo de Milo Lockett, cerré la empresa constructora y vendí mi camioneta y herramientas… ¡para dedicarme a pintar! Hoy diseño más de cincuenta telas para distintas marcas. Llegué a hacer mochilas y remeras con gran aceptación del público, mientras pintaba escuelas gratis durante siete meses.

CC: -¿Cuándo comenzaste a intervenir la Obra Pública?

ML: -El Gobierno analizaba soluciones para la vandalización de los puentes y me pidieron que los pintara. Cuando llegué a intervenir la Casa de Gobierno, no paré más. En mi taller de Estancia Grande recibimos diariamente más de cuarenta turistas de todo el mundo. Dedicamos la jornada a conocer el lugar mediante vídeos, fotos e infografías.

 

CC: -¿Qué circuito turístico realizan para llegar a Estancia Grande?

ML: -Hay dos empresas que hacen el recorrido que pasa por la Casa de Gobierno, los puentes y las escuelas; también pasan por nuestros paisajes, que son verdaderas galerías a cielo abierto. A San Luis lo recorrés y comprobás que el arte está en todos lados. El Taller impacta a todos los que lo visitan, por allí pasaron desde autoridades del Ministerio de Infraestructura del Municipio de Escobar, hasta un Secretario de la Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal. Recibimos también a funcionarios de Mendoza y San Juan. Todos se preguntan cómo pintamos con tanta rapidez. La respuesta es simple, soy un tipo que pinta, sin vicios ni ocupaciones que me saquen del eje; aunque no tengo formación artística, me entrego por entero a esta vocación, lo que me permite hablar con otros artistas de igual a igual. Ya participé, junto a algunos colegas puntanos, en BADA, la feria que acerca el arte a la gente, donde felizmente vendí muchas obras.

CC: -¿Qué harías con un mapa de la San Luis, si tuvieras que intervenirlo?

ML: -Intervenimos barrios, casas, el dique de Quines, el Murallón de la Florida, el Balneario “El Volcán”, entre otros sitios. Si filmamos con un drone podemos visualizar las quince obras. En un año o dos se verá en Google Maps como una obra total “a cielo abierto”. Paulatinamente, nuestra provincia se va tiñendo de hermosos colores, lo estamos logrando. Nos llevara tres años completar el plan completo. Calculá que tenemos un proyecto de crear tres millones de flores. También haremos esculturas de venados. Es un arte simple pero con gran llegada.

CC: -¿Qué respuesta te dan los chicos?

ML: -Es emocionante compartir y sacar lo mejor de cada uno. Los niños les piden a sus padres que los traigan al Taller los días de lluvia. Me interesa que la gente común se involucre, no hay misterios en el arte, la pintura nos une. Si fuese músico tocaría todo el día. Sé lo que es la pobreza, de ahí mi gratitud con San Luis, que me abrió sus puertas para crecer, formarme y poder salir de aquella difícil forma de subsistencia juvenil. Muchos puntanos no entienden que San Luis es una provincia diferente, con sus carreteras, su iluminación, el fomento de la Cultura y la puntanidad, sus prestigiosas universidades, sus espacios para jóvenes y programas para chicos. Desde mi humilde lugar trato de generar un contacto afectivo con quienes se acercan. Mis hijos son puntanos, y al igual a mi familia, amo a San Luis porque me dio todo. Aquí soy feliz de poder devolver un poco de lo mucho que me brindaron.

 

Patricia Ortiz

http://mariolange.com.ar

Categorías: Cultura, General

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